Libro sobre Tex Avery

Para quien se pregunte qué hace aquí un post sobre un libro de un creador de dibujos animados, contaros que seguramente sea una de las influencias más grandes por herencia en el mundo de la comedia cinematográfica. En el mundo cinematográfico más cercano su influencia más obvia es en «La máscara» y algo menos cercano en «Quien Engañó a Roger Rabbit», sin embargo, su influencia no queda sólo en estas películas ni el continuo homenaje que le rinden los Simpson con «Rasca y Pica». El manejo del gag y del Timming (palabra tan celebrada dentro del clown contemporáneo) de Tex Avery es excepcional y su estilo influencia desde Chuck Jones, a Monty Python y Billy Wilder. Mostrando un estilo de humor surrealista nunca visto antes en los dibujos animados.
Pero más fácil que intentar explicarlo con palabras en enseñarlo con algunos videos de sus dibujos.
Si investigan un poco en internet pueden encontrar muchos estudios sobre el GAG basados en el trabajo de Tex Avery
Aquí les dejo con parte del un artículo sobre el libro:
FUENTE: EL PAÍS
Tex Avery (Cátedra), escrito por Cruz Delgado Sánchez, hijo de otro mito de la animación, Cruz Delgado (creador de series como Don Quijote, Los Trotamúsicos o Los viajes de Gulliver).
«Tex Avery -asegura Cruz Delgado Sánchez- es el director de cartoons por excelencia, entendiendo el cartoon como un género dentro del cine de animación que consiste en cortometrajes de unos siete minutos, basados principalmente en el humor, y que fueron originalmente creados para ser un complemento en los cines a las películas de imagen real».
«Él no fue un pionero en sentido estricto -continúa Cruz Delgado-, puesto que ya existían los cartoons antes de que él surgiera como director, pero consiguió crear un estilo inconfundible y sacar el máximo provecho a las posibilidades cómicas y narrativas que ese medio de expresión le ofrecía. Es uno de esos casos en que un director personifica un género. Si Hitchcock fue el suspense o Ford el western, Avery es el cartoon».
El «Estilo Warner»
Avery cambió los cartoons, para siempre, como nos explica Cruz Delgado: «Inicialmente casi todos los estudios de los años treinta del siglo pasado tenían un estilo muy similar, se imitaban los unos a los otros. Cuando Disney empezó a triunfar con películas que buscaban cada vez un mayor realismo y perfección en la animación y apostando por historias clásicas, todos querían seguir ese estilo. Entonces fue cuando Avery y otros directores del estudio Warner como Friz Freleng, Chuck Jones o Frank Tashlin (que luego se pasó a la imagen real) prefirieron antes que imitar a Disney en algo en lo que era el líder, apostar por un estilo de humor más agresivo y una animación más exagerada, orientada a un público que no fuera necesariamente infantil o que incluso tuviera gags más apreciables por un espectador adulto. En pocas palabras eso es el llamado “estilo Warner”, aunque luego también fue asimilado por otros estudios como Metro-Goldwyn-Mayer (en el que también trabajaría Avery), Walter Lantz o incluso ocasionalmente por el propio estudio Disney».
También fue pionero en introducir otros elementos en la animación: «Habitualmente la violencia y el sexo son los dos elementos más llamativos de la obra de Avery -asegura Cruz Delgado-, y los más recurrentes, pero a mí me parecen meramente anecdóticos, aunque no puedan pasarse por alto».
«Creo que es mucho más importante destacar otros factores esenciales en su obra que he analizado en mi libro como el humor absurdo y a veces surrealista que practicó, la autoconsciencia de muchos de sus personajes de que estaban en una película (con todo el juego cómico que eso le daba), la utilización del propio medio cinematográfico con fines humorísticos y, sobre todo, una peculiar manera de escenificar los gags basado en un perfecto dominio del «timing» o medida del tiempo de cada acción, de lo cual Avery ha sido un maestro insuperable.
Bugs Bunny, el Pato Lucas, Droopy y el Lobo
«Porky fue el personaje con el que Avery inicia su carrera pero ya estaba creado con anterioridad -asegura Cruz Delgado-; nunca se sintió cómodo con él para el tipo de humor que quería practicar y pronto lo abandonó. El Pato Lucas (o Daffy) sí que es una creación totalmente suya y encarna a la perfección el prototipo de criatura averyana excéntrica e imprevisible que luego le sirvió como pauta para otros personajes como Bugs Bunny que, aunque no fue diseñado por él, podemos decir que la esencia de su personalidad fue fijada por Avery y luego desarrollada por otros directores».
Sin embargo, como nos cuenta Cruz Delgado: «Avery se caracterizó siempre por preferir trabajar con historias libres de personajes fijos ya que estos le obligaban a seguir unas pautas que podían hacerle caer en la rutina. Aún así, en su etapa en la Metro desarrolló tal vez sus dos personajes más personales (los de Warner los compartía con otros directores) y ambos totalmente opuestos aunque complementarios: Droopy es un perro parsimonioso e indolente que no se altera por nada mientras que el Lobo es un ser hiperactivo, de carácter agresivo y que siente una irrefrenable atracción por las mujeres pelirrojas. Precisamente Avery siempre supo sacar el máximo partido cómico a la contraposición de los dos personajes, jugando con el contraste rápido-lento«.
El estilo «Avery»
Con esos personajes, y muchos otros, Avery se dedicó a explorar todas las posibilidades de la animación, dando lugar a un estilo muy reconocible. «Básicamente el estilo Avery y sus innovaciones es todo lo mencionado en las respuestas anteriores -comenta Cruz Delgado-. En cuanto al timing, es importante en cuanto que tal vez sea uno de los primeros directores que se da cuenta de lo decisivo que es para la narrativa de un cartoon y del que fue un maestro. El timing, en términos de animación, está en relación con el número de dibujos utilizados para una acción y con cuántos fotogramas ha de estar un dibujo fijo en pantalla, y el dominio de este recurso es determinante para que un gag funcione o no funcione«.
Con la llegada de la televisión, Avery también colaboró en la pequeña pantalla, aunque con peores resultados: «Inicialmente, la influencia de Avery en los productos televisivos fue más bien escasa -comenta cruz Delgado-, puesto que estos se basaban más en los diálogos que en la acción ya que se fue generalizando una animación limitada exenta de movimientos, y eso estaba en las antípodas del estilo Avery. Además, su humor agresivo no encajaba bien en los códigos de autocensura de las cadenas de televisión y algunos de sus cartoons dejaron de emitirse. Cuando colaboró en alguna serie con Hanna-Barbera, al final de su carrera, se vio obligado a aplicarse esa misma autocensura y el resultado no fue muy brillante».



