¿Payaso en extinción? – Por Leandro
Me gustó este post tomado del Blog Opiniones de un Payaso en Abril 2006
¿Está el payaso en peligro de extinción?
Así lo afirman algunos que se dedican incluso a trabajar con niños.
Vivimos en la era tecnológica. A diario usamos la televisión, los videos dvd, el ordenador, las plays, las games, los móviles, todo imágenes proyectadas desde una pantalla, incluso los acontecimientos los dejamos de ver y vivir en directo para percibirlos a través de la cámara digital o de video.
El payaso es espontaneidad, trato directo con el público, improvisación, miradas, locura, tiene un ritmo diferente a esta era tecnológica…
Antes las grandes atracciones eran el cine y el circo, en éste, los grandes protagonistas para los niños eran los payasos. Pero esto se acabó hace tiempo, el circo agonizaba y con él su imagen, el payaso, que para sobrevivir se tuvo que reciclar en un payaso más teatral, como los Excéntricos o Jango Edwards.
El término payaso comenzó a sustituirse entre los profesionales por el término inglés clown (payaso, leído «claun» o «clún»en francés) para diferenciarse de aquél payaso de circo para distanciarse de la imagen banal y centrarse en el fondo. Alex Navarro los diferencia en payasos y payasitos.
La identificación y el reclamo payaso-niño que explotó el circo para atraerlos, lo usaron los parques de atracciones, lo usó McDonalds y surgieron los payasos a domicilio para celebraciones infantiles… Este mercantilismo del payaso tradicional puede estar acabando con él, aflorando una serie de personajes disfrazados, a veces esperpénticamente, de payasos sin esencia. Ahora es más fácil que los niños se identifican con los personajes animados que lanzan factorías multinacionales como Disney o cualquier productora americana que cuenta con un respaldo económico que nunca tendrá el payaso, porque cada payaso es único e independiente.
Y es que nos hemos criado sin saber realmente qué es un payaso y en nuestro imaginario al nombralo evocamos esto:
pero payason son éstos:
Debemos actualizar nuestra imagen del payaso, porque payasos eran los Hermanos Marx, Charlie Chaplin, Harold Lloyd, el Gordo y el Flaco, Peter Seller y los son Tricile, Faemino y Cansado (o, en las fotos, Peter Shub, BpZoom y Cottet-Moine)…
Hoy en día la gente se extraña que uno pueda serlo como profesión, en mi caso comenzó siendo sólo una afición, un extra a una profesión de «cara blanca» (es decir, una profesión seria que no dé vergüenza reconocer) Además nunca me gustaron los payasos, salvo Fofo, Fofito y Miliki hasta que empezaban a cantar o a tocar el acordeón o la trompeta. Veía a los payasos extraños, ajenos, siempre dando gritos y pegándose, no sé si me asustaban pero sí me causaban rechazo, y no sé si por eso tampoco me gustaba el circo. Ahora cuando encuentro algún niño que se asusta ante mí como payaso me asombro porque estoy muy humanizado, pero me pongo en su lugar porque ese niño ha debido tener una relación con algún payaso que le provocó rechazo o miedo, la madre intenta calmarlo y acercalo a mí diciendo que no pasa nada que soy un hombre, le digo que no le obligue, que lo deje libre, el niño se agarra a la madre salvadora lejos de mí y ve la actuación desde el final, pero ese niño acaba riéndose como el que más y confiándose completamente.
Podemos pensar que están en extinción porque no son muy conocidos, y sólo unos pocos conocen algún payaso, aparte de los payasos de la tele con los que nos criamos los que ahora estamos en torno a los cuarenta años o a Charlie Rivel (con aquél anuncio en el que decía «como se ríen los niños…, pero hay muchos niños que no se ríen… porque tienen haaaambre).
Ya no salen por televisión (son raras sus apariciones) ni llenan estadios como los cantantes, deportistas o los pastores evangelistas, no son ídolos de nadie. Es más, se les puede ver como seres desgraciados, tristes, fracasados (las películas de «Los clowns» de Federico Fellini o » Zampo y yo» protagonizado por Fernando rey y Ana Belén así los muestran) Pero esta imagen también es falsa. Se mueven es espacios pequeños, son discretos, y triunfan en el trato directo, en la cercanía, les encantan el público y disfrutan con él.
Mientras la gente quiera o necesite una sonrisa, habrá payasos





