JOHNNY MELVILLE. El escocés genuino.
Es sin duda uno de los mejores payasos no sólo de la actualidad sino de toda su generación y no sólo eso sino actor, realizador y como él mismo se nombra, escultor de energía.
En realidad es difícil catalogar a Johnny como payaso, incluso para él mismo, sin embargo igual de difícil es dejar de hacerlo.
Lo que está claro es que tiene una presencia espectacular en el escenario, inspira a nuevas generaciones y su trabajo es genuino y diferenciado del resto de su generación, aunque ha colaborado con Jango Edwards en multitud de ocasiones su estilo, su manera de afrontar la creación y su contenido, no tiene nada en común.
Si tienen ocasión de verlo en vivo o de asistir a alguno de sus talleres no dejen de hacerlo, es una experiencia única.
Aquí vemos un sketch grabado el pasado año en el Festival Internacional Clownbaret.
EL CORREO DIGITAL – CRÍTICA DE TEATRO
Un torbellino
18.08.08 – PEDRO BAREA
Escocés afincado en Holanda, Johnny Melville es un showman. Tiene formación en mimo y pantomima, y en esos oficios consigue sin duda sus mejores momentos, pero además danza, improvisa con el público, es acróbata y humorista y es, sobre todo, un cuentista poderoso capaz de interpretar simultáneamente varios personajes hablando entre sí.
Si se tiene en cuenta que es mimo pero habla, que va solo pero sus historias necesitan mucha gente, y que es narrador pero apenas chapurrea el castellano, se puede tener un perfil todavía más parecido a este bromista que parece no tomarse en serio, aunque podría.
Haciendo su homenaje contracultural al mimo Marceau lleva el uniforme de mallas ceñidísimas, pero negras. El rostro maquillado de blanco para resaltar los gestos es en Melville un rasurado rabioso, que consigue hasta abrillantarse el cráneo lleno de ángulos, o ajustar la goma de un desatascador succionando en su calavera.
Presenta a un terrorista anti Europa que va acompañado de su peligroso criado Igor a la caza de políticos, y consigue él solo el plano y el contraplano del diálogo, cambiando de postura y gesto… La apoteosis es recorrer en moto el patio de butacas, o encarnar una banda de rock heavy al completo. La moto no existe, pero suena; el concierto no suena, pero existe. Todo es coreografía, aunque tampoco haya coro.
Para más videos pueden ver su canal de Youtube pinchando aquí
O su página web http://johnnymelville.com/spanish.html

